La medalla de Bolívar, una joya de valor incalculable

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Conozca la historia de la medalla presidencial, heredada a Bolivia por el Libertador. Este miércoles estuvo desaparecida durante varias horas

Este miércoles se conoció que la medalla presidencial fue robada en la ciudad de El Alto de un vehículo oficial en el que se resguardaba también la banda tricolor, que porta con exclusividad el primer mandatario del Estado. Horas después logró ser recuperada y ya está en manos de la Policía.

La medalla presidencial fue un regalo realizado al presidente Simón Bolívar en 1825 y heredada por el Libertador a Bolivia tras su muerte.

“Es mi voluntad que la Medalla que me presentó el Congreso de Bolivia a nombre de aquel pueblo, se le devuelva como se lo ofrecí, en prueba del verdadero afecto que aun en mis últimos momentos conservo a aquella República”, escribió Bolívar en su testamento, firmado en 1830.

Especialistas aseguran que más allá de lo económico es difícil cuantificar realmente cuanto cuesta este símbolo por toda su historia y lo que significa para el país.

“Esa medalla vale una fortuna, pero al margen de eso, el valor simbólico e histórico es invaluable”, sostuvo hoy el expresidente y vocero de la causa marítima, Carlos Mesa.

El blog ‘Monedas de Venezuela’, dedicado a la historia de los símbolos y joyas que acompañaron al Libertador en su vida, resume de esta manera la historia de la medalla:

A la muerte del Libertador el albacea de Bolívar la devolvió al pueblo Boliviano, y ocurrió algo insólito con la Medalla. El Congreso General Constituyente resolvió en 1831 regalársela al Presidente de entonces Andrés de Santa Cruz, en carácter vitalicio, como reconocimiento a sus méritos.

En 1839 estalló una revolución en Bolivia que derrocó al Presidente Santa Cruz y el nuevo Gobierno Revolucionario obligó a la esposa de Santa Cruz, doña Francisca Cernadas, devolver la Medalla del Libertador que ella guardaba desde que el Congreso Constituyente de 1831 la había adjudicado a su marido.

En reconocimiento a Bolívar el Gobierno Revolucionario convirtió la Medalla en símbolo presidencial. Así lo decidió el presidente José Miguel de Velasco mediante un decreto que data del 28 de octubre de ese año. A partir de entonces, ha sido impuesta a todos los gobernantes que han llegado a la silla presidencial por el voto ciudadano o por la fuerza de las armas.

Son 65 los presidentes que portaron la Medalla del Libertador, protagonista de más de un incidente. Por ejemplo, el presidente Mariano Melgarejo la habría hurtado durante su Gobierno y la recuperación la logró Agustín Morales en 1872. Y del conjunto de presidentes hay algunos que no la usaron. José María Linares, por ejemplo, no pudo portarla porque el general Córdova -que fue derrocado por él- se negó a entregársela bajo el argumento de que la pieza no era digna de un presidente de facto. Tampoco la usó Néstor Guillén, que fue presidente por muy breve tiempo. Ni don Tomás Monje, que gobernó después de la caída de Villarroel y consideró que sólo los presidentes constitucionales debían llevarla.

En agosto de 1926, debido a múltiples rumores sobre el hurto de la Medalla, se le hizo un proceso de certificación, encontrándose datos aterradores: Se habían sustituidos por piedras falsas 24 diamantes sudafricanos que estaban incrustados en la Medalla original, partes de la cadena de oro, originalmente de 22 quilates, fueron remplazadas por otras de fantasía y oro de menor ley. Pero lo peor fue que en el corazón de la Medalla del Libertador, que era el óvalo de oro, en cuyo reverso iba grabada la grandiosa leyenda, fue arrancado de la montura de brillantes, y sustituido por otro.

Las partes originales de la Medalla nunca se encontraron y el Gobierno Boliviano decidió hacer una replica del Centro de la Medalla con el reverso original y sustituir la falsificación con una replica, para que por lo menos se pareciera a la Medalla que se regaló al Libertador.